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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

Recursos Escuela Sabática 

I Trimestre de 2008 

Libro Complementario 
Ideas prácticas para el discipulado 

Capítulo 7 

Preparación para el discipulado 



El autor R. F. Horton cuenta de dos marineros -uno mayor y uno jo- 
ven- que estaban bebiendo y jugando a las cartas. 
Mientras el mayor mezclaba las cartas, el joven comenzó a tararear 
una melodía. Entonces, en voz muy baja, cantó las palabras del canto. 
El hombre mayor se detuvo, arrojó las cartas, y dijo: 
-¿Qué es eso que estás cantando? 

-No lo sé -dijo el muchacho-. No sabía que estaba cantando algo. 
El mayor contestó: -Sí, estabas cantando: 

Solemne me es saber 

y meditar que hoy 

más cerca de mi hogar estoy, 

más cerca, sí, que ayer. 

-Oh -dijo el joven-, lo aprendí en la Escuela Dominical. 

-Ven, Harry -dijo el mayor-, esto es lo que te debo: aquí está lo que te gané. 
Así como Dios me ve, hoy jugué mi último juego y bebí mi última botella. Te he 
conducido mal, Harry. Dame la mano, muchacho, y prométeme que hoy dejarás 
este negocio infernal. ' 

La memoria de este himno brilló a través del jovencito y fue como una luz que 
despertó una cuerda sensible en su compañero, y alteró el curso de dos vidas. Pa- 
ra cada uno, esta llegó a ser la preparación para el discipulado. Del mismo modo, 

' Citado en A. Gordon Nasby, ed., Treasuryofthe Christian World, p. 185. 
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el auténtico discípulo puede actuar como una luz en el mundo e influir sobre otros 
en forma positiva. No hay límite para lo que su conocimiento de Cristo puede 
iluminar a otros, al brillar a través de usted. 

El nombramiento de los apóstoles 

Marcos 3:13 al 19 sugiere que la gente rodeaba a Jesús en círculos concéntricos. 
El texto dice que Jesús llamó a los que él quiso. Esto significa que había un grupo 
al que él llamó. El nombró a doce de ese grupo llamado, a quienes denominó 
apóstoles. Tal vez el grupo más grande ñiera el de los Setenta o el de los Ciento 
veinte. Más allá de este grupo, Jesús estaba rodeado por grupos mayores de 
personas que no necesariamente se habían comprometido con el discipulado. 
Dentro del grupo de los Doce había tres que estaban más cerca de Jesús: Pedro, 
Santiago y Juan. No sabemos si las mujeres que eran discípulas formaban un 
grupo separado o estaban incluidas en alguno de estos grupos. De este modo, 
había por lo menos cuatro círculos alrededor de Jesús. 

Jesús llamó a los que él quería como discípulos. Esto implica, como ya hemos 
visto, que la iniciativa para el discipulado reside en Jesús. El extiende el llamado, 
el Espíritu impulsa la aceptación, y la gente responde según lo desea. Esto signi- 
fica que debemos estar disponibles para servir dondequiera que Dios nos asigne. 

Marcos 3:13 al 19 dice que Jesús señaló doce discípulos a los que designó como 
apóstoles. Hasta aquí, hemos hablado acerca de discípulos. ¿Quién es un apóstol, y 
cuál es la relación entre los discípulos y los apóstoles? 

Los discípulos eran aprendedores. Seguían a un maestro para aprender de él. El 
término apóstol viene de dos palabras griegas: apó, que significa "de", y stéllo, que 
significa "yo envío". De este modo, la raíz de la palabra es "enviar de", y el sustanti- 
vo significa "uno enviado", "un mensajero" o "un agente", "el que lleva una comi- 
sión". ^ Un apóstol era un embajador o un emisario enviado para representar a un 
empresario o un reino. Mientras que tanto los discípulos como los apóstoles 
eran estudiantes, los apóstoles recibían adiestramiento adicional para ser enviados 
como representantes de un dueño o de una organización. 

El propósito del nombramiento 

Mateo 15:21 al 28 relata que Jesús se retiró a las regiones de Tiro y Sidón 
Lucas 6:12 dice que, antes de elegir a los Doce, Jesús pasó la noche en las mon- 



The Analytical Greek Lexicón (Grand Rapids, Mich.: Zondervan Publ. House, 1970), p. 47. 
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tañas, orando. Esto sugiere la seriedad de lo que estaba por hacer y la importan- 
cia que le asignaba. También revela la fuente de su fortaleza. De esto, podemos 
aprender que el discipulado de éxito requiere tiempo para orar buscando la ayuda 
divina. Esta no es una opción en el discipulado; es un imperativo, porque si 
Jesús, que era el Hijo encarnado, encontraba que la oración le era necesaria, la 
oración es aún más vital para nosotros. 

Marcos nos informa que Jesús tenía un propósito al designar a los Doce. Él dice 
que Jesús los eligió para que pudieran estar con él y para que él pudiera enviar- 
los a predicar. "Estar con él" significa que ellos serían "sus discípulos o alumnos 
en su escuela", que "lo ayudaran en su obra". 

Mateo añade que Jesús "les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que 
los echasen fuera, y para que sanaran toda enfermedad y toda dolencia" (Mateo 
10:1). Cuando se consideran todos los informes de este nombramiento, aparece 
que Jesús ehgió a los apóstoles para satisfacer la necesidad de líderes adiestrados 
para ayudarlo en la atención de las grandes multitudes que lo seguían donde- 
quiera que él iba. "* 

¿Piensa usted que los apóstoles que Jesús eligió fueron personas perfectas con 
buenas habilidades interpersonales? ¿Qué los preparó para el servicio? ¿Qué 
sugiere esto para el discipulado contemporáneo? 



El Sermón del Monte (Mateo 5-7) 

Muchos ven el Sermón del Monte como el discurso inaugural de Jesús, en el 
que bosquejó la ética de su Reino y los requerimientos para sus ciudadanos. Lu- 
cas dice que su versión de este sermón fue presentada el mismo día en que los 
Doce fueron designados. Siendo que Mateo es el Evangelio "más judío", y 
siendo que el sermón está dividido en cinco discursos que son paralelos con los 
cinco libros de Moisés, y como fue proclamado desde un "monte" (reflejando 
dónde Dios dio la Ley, el Monte Sinaí), algunos eruditos ven el sermón de Jesús 
como una nueva entrega de la Ley. 

El sermón comienza con una afirmación que implica que estas enseñanzas que 
siguen estaban dirigidas a los discípulos. El sermón consiste en tres amphos com- 

^ Francis D. Nichol, ed., Comentario bíblico adventista, tomo 5, p. 581. 
' Ibid., p. 313. 

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ponentes: las Bienaventuranzas (el término significa "benditos", "felices" o, mejor 
aún, "el don de Dios de la salvación" (5:1-12); el prólogo del sermón y las amo- 
nestaciones éticas (5:13-20; 6:1-7:23); y los contrastes entre las enseñanzas éticas 
de Jesús y las tradiciones legalistas comunes en ese tiempo y lugar (5:21-48). El 
sermón termina con una parábola que subraya la necesidad de sabiduría en la 
respuesta que cada uno da a las instrucciones del sermón (7:24-27). El siguiente 
bosquejo resume el sermón: 



I. Blanco de sus ciudadanos: la perfección del carácter (Mateo 5) 

A. Cómo llegar a ser ciudadanos de este reino (5:3-12) 

B. Los ciudadanos de este reino como representantes de sus principios 

(5:13-16) 

C. La norma de conducta del Reino de los cielos (5:17-47) 

D. El blanco de sus ciudadanos: la transformación y perfección del carácter 

(5:48) 

II. Incentivos para vivir correctamente y como ciudadanos ejemplares 
(Mateo 6) 

A. Los motivos correctos en el culto, en el servicio y en las relaciones 
humanas (6:1-18). 

B. El propósito de la vida: planificar y vivir para el Reino de los cielos 
(6:19-24) 

C. Dios provee lo necesario a los que dan el primer lugar a su Reino 
(6:25-34)' 

III. Privilegios y responsabilidades de la ciudadanía (Mateo 7) 

A. La Regla de Oro y el poder para aplicarla (7:1-12) 

B. La prueba de la ciudadanía: obediencia y autodisciplina (7:13-23) 

C. Un llamado para una acción decisiva (7:24-27). 

Este sermón fija una norma elevada de vida ética y moral. Está cargado con 
principios éticos de los cuales los cristianos pueden derivar instrucciones para su 
vida diaria en el hogar, la escuela, la clase de la Escuela Sabática, y en la iglesia. 
Bosqueja algunos de los valores éticos que las personas pueden obtener de este 
sermón. 

Los cristianos deberían esforzarse para alcanzar estas normas, no solo cerca del 
fin de sus vidas sino también cada día en que vivan. De este modo, seremos la 
sal de la tierra y la luz del mundo. 

' to/d, p. 315. 

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"En todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten 
a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas" (Mateo 7:12, NVI). 

El Sermón de la Llanura (Lucas 6:1 7-49) 

Los eruditos se refieren al discurso en Lucas, que corresponde con el Sermón 
del Monte de Mateo, como el Sermón de la Llanura. Difiere del Sermón del 
Monte en varios detalles, y no es el menor de ellos el hecho de que mientras que 
en Mateo Jesús sube a un monte, Lucas registra que Jesús estaba "en un lugar lla- 
no". Sin embargo, hay varias semejanzas y diferencias entre los dos sermones. 
¿Cree que son el mismo sermón o que son sermones diferentes pronunciados en 
momentos diferentes? 

Después de comparar los dos sermones, complete el siguiente cuadro: 



Sermón del Monte 


Sermón de la Llanura 


Pronunciado en el monte 


Pronunciado en un lu^ar llano 


Lar^o 


Corto 















Algunas de las bienaventuranzas son idénticas en ambos sermones. Sin embargo, 
la diferencia en la primera bienaventuranza es notable y ha sido muy debatida. 
Mateo dice: "Bienaventurados los pobres en espíritu", mientras Lucas dice: 
"Bienaventurados vosotros los pobres". Algunos eruditos creen que la versión de 
Lucas es más original y que la de Mateo es espiritualizada. Otros sugieren que, 
combinando ambas versiones de las Bienaventuranzas y los sermones, nos pro- 
porciona un informe más completo de las palabras de Jesús. ¿Cree usted que las 
Bienaventuranzas deberían aplicarse literal y materialmente, como en Lucas, o 
espiritualmente, como en Mateo? 

Una característica singular del sermón de Lucas son sus "ayes" (6:24-26). No 
hay una parte correspondiente a esta en el sermón de Mateo. Los cuatro ayes de 
Lucas parecen paralelos y contrastantes, y aun pueden ser considerados como 
equivalentes negativos de sus cuatro bienaventuranzas. Por ejemplo, en la pri- 

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mera bienaventuranza, los pobres son bendecidos, mientras que la declaración pa- 
ralela de los ayes contiene una amonestación a los ricos. 

Compare y contraste las Bienaventuranzas y los ayes de Lucas. ¿Qué comunica 
Jesús con estos contrastes? ¿Cómo pueden ayudarlo a mejorar su discipulado? 
Declaraciones como estas ¿habrán hecho que los ricos se alejaran de Jesús y, 
oportunamente, del cristianismo? ¿Qué les decimos a los ricos que desean entrar 
en el discipulado cristiano hoy? ¿Es falto de cristianismo odiar a nuestros ene- 
migos y amar solo a los que nos aman? Este enfoque ¿pone en duda la sinceri- 
dad de mi discipulado? 

Los discípulos son llamados a una norma elevada. Mientras que la gente del 
mundo ama a los que los aman y odia a los que los odian, se requiere que los 
discípulos adopten la actitud de Cristo. Deben aprender a amar a todos, inclu- 
yendo a los que no pueden ser amados y a los que los odian. Esto refleja a Dios, 
quien ama incondicionalmente y permite que la lluvia caiga sobre justos e injus- 
tos. 

Lucas 6:37 al 42 prohibe juzgar. ¿Significa esto que la iglesia no debería disci- 
plinar a sus miembros? ¿Cuál es la diferencia entre juzgar y disciplinar, en la 
iglesia cristiana? 



¿5u^evSfflucaffi?5^^x^cercW^SSa( 



la relación entre maestro y mscipu- 
los? 



Instrucciones para una gira misionera 
(Mateo 10:1, 5 -11:1) 

Una mayoría de los discípulos que Jesús eligió primero eran pescadores, algu- 
nos hasta descendientes de pescadores. Una característica que se observa en la 
metodología de la enseñanza de Jesús involucra usar lo que la gente ya sabía 
para enseñarle lo que él quería que aprendiera. Como se notó antes, él usó la 
metáfora de la pesca para ilustrar sus actividades futuras: Jesús les prometió que, 
en lugar de ser pescadores, los discípulos llegarían a ser "pescadores de hombres". 
Sin embargo, esta promesa no se cumphó hasta que estuvieron adiestrados. 

Los discípulos comenzaron como aprendices de Jesús así como Jesús había sido 
un aprendiz de carpintero con José. Ellos observaban las actividades de Jesús y 

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aprendieron de sus contactos con otros. Lo observaron mientras ministraba en 
Galilea, "predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda 
dolencia en el pueblo". Ellos lo vieron mientras exhibía su compasión hacia las 
multitudes que "estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen 
pastor" (Mateo 9:35, 36). Escucharon sus palabras y notaron comentarios como 
este: "La mies es mucha, mas los obreros pocos" (Mateo 9:37). Su invitación pa- 
ra que los discípulos pidieran al Señor de la mies que enviara más obreros no 
pasó sin ser notada (Mateo 9:38). 

Significativamente, es en este contexto que Jesús llamó y comisión a los Doce. 
La necesidad era grande y, como en cualquier salón de clases, el currículo inclu- 
ía exámenes, prácticas y viajes de estudio. Los discípulos necesitaban la oportu- 
nidad de practicar lo que estaban aprendiendo y medir su aprendizaje en situa- 
ciones de la vida real. Jesús les dio autoridad para exorcizar demonios y sanar en- 
fermedades y dolencias, pero ellos todavía estaban en la etapa de aprendizaje. 
Jesús también limitó sus movimientos. No debían ir a los gentiles ni a los sama- 
ritanos. 

Jesús había ministrado a gentiles y samaritanos, así que ¿por qué no les permitió a 
los Doce que trabajaran con ellos (Mateo 10:5,6)? Este punto merece repetirse: 
Jesús usó lo conocido para enseñar lo desconocido. Jesús quería que los discí- 
pulos comenzaran en el contexto familiar de su propia cultura, donde podrían 
mejorar las habilidades necesarias para trabajar en otros ambientes. Además, 
ellos no habían captado todavía que Dios quería que trabajaran con personas de 
otro origen étnico. 

¿Qué otras instrucciones específicas para el discipulado les dio Jesús a los Doce 
que aún siguen siendo relevantes? 

En Mateo 10:9 y 10, Jesús instruyó a los discípulos para que no llevaran dine- 
ro, ni bolsas ni túnicas adicionales, ni sandahas ni varas para su viaje. En un 
anáhsis superficial, esto podría ser atribuido sencillamente a la brevedad de su 
misión. No obstante, una observación más estrecha sugiere que Jesús pudo haber 
estado enseñando una lección de dependencia de la providencia divina. Tal vez 
su propósito se nota en su comentario: "El obrero es digno de su salario" (Lucas 
10:7). 



Mateo 10:24 y 25 tiene implicaciones importantes para el discipulado, especial- 
mente para las relaciones alumno-maestro. A menudo repetimos el dicho: 
"Como el padre, tal el hijo". "Como el maestro, así el alumno" también es un di- 
cho relevante. En la fase de enseñanza/aprendizaje, el maestro decididamente 
tiene más para contribuir que el alumno, aunque no debería haber un complejo 

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de superioridad. Sin embargo, oportunamente, el alumno puede superar al maes- 
tro. No obstante, lo que Jesús enseña aquí es que los estudiantes deben ser conside- 
rados y tratados de acuerdo con la imagen y las realizaciones de sus maestros. Es- 
tos deben ser sabios para dar un buen ejemplo, porque lo que se enseña será 
transmitido. 

Isaías predijo que el Mesías sería el Príncipe de Paz (Isaías 9:6). En ocasión del na- 
cimiento de Jesús, los ángeles cantaron a los pastores, prometiendo paz en la tie- 
rra. ¿Por qué, entonces, Jesús dijo que él no había venido a traer paz a la tierra 
sino espada (Mat.eol0:34-36)? ¿Por qué alguien desearía ser un discípulo si el 
discipulado incluye los conflictos que Jesús predijo? 

El hecho es que mientras que la paz es el resultado final de la misión de Jesús, 
en el ínterin, ese no es necesariamente el caso. Siendo que la naturaleza y las 
demandas del evangelio son contrarias a la práctica común, seguir a Jesús puede 
resultar en oposición aun de la propia famiha de la persona. El evangelio puede 
producir reacciones diferentes de la gente, y lo ha hecho. Los discípulos deben 
estar preparados para tener experiencias de discipulado de éxito y de adversidad. 

Mateo no menciona la misión específica de los Doce, pero Marcos y Lucas lo 
hacen. Marcos dice que salieron, invitaron a la gente a arrepentirse, echaron ñie- 
ra muchos demonios, ungieron a muchos enfermos con aceite y sanaron a mu- 
chas personas (Marcos 6:12, 13). Lucas añade que volvieron e informaron a 
Jesús lo que habían hecho. 



Trabajar en parejas tiene ventajas. La Biblia dice: "Hierro con hierro se 
aguza". A veces, cuando el camino se hace difícil, necesitamos un compa- 
ñero para recordarnos que, cuando esto sucede, los valientes siguen an- 
dando. 



La misión de los Setenta 

En un pasaje singular limitado a su Evangelio, Lucas menciona el nombramien- 
to de setenta discípulos, a quienes envió en un viaje misionero (Lucas 10:1-23). 
Lucas dice que, después de instruir a los discípulos, Jesús los envió de dos en dos 
a los pueblos y los lugares donde él tenía la intención de ir más tarde. Al enviar 
Jesús a los discípulos en esta misión preparatoria, indica su confianza en ellos y 
en sus habihdades. Compare y contraste las instrucciones que dio Jesús a los Se- 

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tenta con las que les dio a los Doce (Lucas 10:2-16; Mateo 10:5 y subsiguien- 
tes). 

Lucas 10:17 dice que los Setenta regresaron de su misión con gozo, lo que su- 
giere que tuvieron un viaje misionero exitoso. Al contar lo realizado, Jesús 
mismo les garantizó su éxito. Ellos dijeron: "Señor, aun los demonios se nos su- 
jetan en tu nombre". La respuesta de Jesús a su informe fue que, en su misión exi- 
tosa, él vio a "Satanás caer del cielo como un rayo" (Lucas 10:18). Contrariamen- 
te a algunas interpretaciones, esto no se refiere a la expulsión de Satanás del 
cielo después del pecado. Más bien, Jesús se estaba refiriendo a la derrota de Sa- 
tanás mediante la misión de éxito de los discípulos. 

En Lucas 10:23 y 24, Jesús les dijo a los discípulos que sus ojos eran bendecidos 
por ver lo que vieron, y que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ellos 
vieron y oír lo que ellos oyeron, pero que no tuvieron ese privilegio. Como men- 
cionamos en otra parte, ver y escuchar en un contexto de enseñanza, imphca 
comprensión. '^ ¿Qué quiso decir Jesús con esto? 

Jesús quería decir que lo que los discípulos habían aprendido en su misión, así 
como lo que habían aprendido acerca del poder divino/humano sobre el reino de 
Satanás, era trascendental. Muchos profetas y reyes habían esperado experimen- 
tar al poder del Mesías, pero no pudieron. Los discípulos fueron bendecidos de 
tener esta experiencia educativa singular con el Maestro mismo, que transforma 
las vidas y que es vital para el discipulado. 

La oración y el discipulado (Lucas 11:1 y ss.) 

Una vez, después de que Jesús hubo orado, sus discípulos le pidieron que les 
enseñara a orar. Su pedido sugiere que no solo estaban impresionados por los 
hábitos de oración de Jesús, sino también percibían el poder que Jesús derivaba 
de la oración, y querían imitarlo. Una de las lecciones que los discípulos segu- 
ramente aprendieron es algo que nosotros necesitamos aprender también. A 
menudo, descuidamos nuestra vida devocional mientras atendemos las necesi- 
dades de otros. Jesús usó su vida devocional con el fin de recibir poder para 
cumplir su misión. 

Siendo que algunos de los discípulos de Jesús habían sido discípulos de Juan el 
Bautista, sabían que Juan les había enseñado a orar a sus discípulos. De acuer- 
do con esto, le pidieron a Jesús que les enseñara a orar. El les concedió su pe- 

^ Ver Bertram L. Melbourne, Slow to Understand: the Disciples in Synoptic Perspective (Lan- 
ham.Md.: University Press of America, 1988). 

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dido. Compara la oración como está registrada en Lucas 11:2 al 4, con la ver- 
sión en Mateo 6:9 al 13. La mayor parte de las personas llaman a esta oración, 
que Jesús les enseñó a los discípulos, el Padrenuestro. Tal vez un título mejor 
sería la Oración Modelo. Juan 17, en donde Jesús agoniza por sí mismo y por 
sus discípulos, puede ser llamada la Oración del Señor. ¿Cuántas peticiones 
hay en esta oración? Compare y contraste Lucas 1 1:2 al 4 con Juan 17:1 al 26. 

¿Qué quiso enseñar Jesús en su ilustración de Lucas 11:5 al 8? ¿Le parece que 
estuvo destinada a enseñar osadía y persistencia en la oración? Otra vez, ¿qué 
quiso enseñar en los versículos 11 al 13? ¿Es el mismo punto que el de los 
versículos 5 al 8? 

En cierta ocasión, un cristiano hablaba en contra de las misiones extranjeras. Él 
creía que estaba mal inquietar a los pueblos de otras culturas, que se sentían 
cómodos y contentos sin el cristianismo. Hay una falla fundamental en esta po- 
sición: va en contra de las mismas acciones de Jesús; la misión que él asignó 
tanto a los Doce como a los Setenta, así como la comisión que les dio a los 
discípulos antes de su ascensión. La iglesia existe para expandir el Reino de 
Dios. El discipulado requiere que difundamos las buenas noticias a otros. 

Un discípulo es un estudiante/seguidor de Jesucristo, que constantemente pro- 
cura ser como su Maestro. Así como Jesús adiestró y envió a sus discípulos, 
cada iglesia local debe inaugurar un programa efectivo para facilitar, estimular 
y desarrollar discípulos. 

El escritor Tennyson estaba en lo correcto cuando hace decir al Rey Artu- 
ro, dirigiéndose a Sir Bedivere: "Ora por mi alma. Más cosas se logran 
por la oración de lo que este mundo sueña" (The Passing ofArthur). 



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